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Precio del piñón

¿Por qué los piñones ibéricos son tan caros?

No se trata de una especulación ni de un juego de bolsa. El precio del piñón tiene su por qué por su procelosa elaboración de meses desde su recolección hasta el descascarillado para obtener ese apreciado piñón blanco.

En la época de primavera, si uno se acerca a un pino (pinus pinea), se pueden ver hasta tres campañas diferentes a la vez; las piñas que recolectaremos este año, al que viene y al siguiente. Y lo que parece que pueda ser una ventaja, a la misma vez puede ser frustrante al conocerse la cosecha para la campaña siguiente y que, por varias circunstancias diferentes, puede que esa cosecha no llegue a término. Y es que el primer por qué del precio de los piñones es el tiempo en el que el fruto está en el campo y que tiene que «defenderse» de las inclemencias que la naturaleza le ponga delante. El cambio meteorológico de la zona ibérica, tradicionalmente de climas suaves, ha afectado al árbol piñonero con gélidos inviernos más cortos y veranos que se alargan eliminando las épocas de transición que tienen para el campo la primavera y el otoño, épocas de aclimatamiento para que el clima extremo no pille de sorpresa a la planta. Pero es que además, a estas complicaciones climatológicas que se han hecho patentes hace apenas unos años, se suman las plagas de la oruga procesionaria y la de leptoglosus occidentalis también conocida Chinche americana que ataca directamente al fruto en cualquiera de sus tres fases coetáneas en el pino y dejándole totalmente vacío.

Pero vamos a suponer que la piña ha llegado a término y ya se puede recolectar. Esta cosecha se hace, por ley, en un tiempo y formas determinadas desde noviembre hasta abril para proteger al árbol. El método de recolección ha avanzado mucho en los últimos años ya que antes se realizaba directamente subiendo al árbol con largas varas y pinchos en los pies. Ahora se desarrolla con un seguro y rápido sistema de pinzas en los que los árboles se varean desde el tronco, respetando así la seguridad tanto del pino como de los trabajadores.

Una vez que la piña está recolectada, se almacena durante meses hasta la llegada del verano, cuando se extienden al abrasador sol que hace que la piña se abra y esté lista para entrar al molino para separar el piñón. Y después de esto ya solo queda el descascarillado en industria y la selección del piñón por color y tamaño. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que aparece el primer brote en el pino? pues así como tres años y pico, casi nada.

Y a todo esto se le suma la importación del piñón asiático, sobre todo el proveniente de China, que lejos de acercarse a la calidad del al piñón ibérico se trata de un fruto que ni tarda tanto en madurar ni conlleva tanto trabajo para recolectarlo, además de otros muchos factores que, a pesar de los elevados costes de logística, le permiten venderse un precio barato.

Eso sí, una vez que el piñón blanco ibérico está al alcance del consumo final, obtenemos un súper alimento lleno de propiedades nutricionales y un sabor inigualable a pinar. Además de la tranquilidad de consumir un producto de cercanía y lleno de historia y arraigo. El elevado precio del piñón no conlleva, ni de lejos, amplios márgenes de beneficios para los productores. Y es que las subidas de precio afecta directamente al sector, reduce la rotación del producto, ralentiza el mercado y aporta mala imagen al producto.