La producción de piñón ibérico vive una de sus etapas más delicadas de las últimas décadas. La combinación de factores medioambientales, fitosanitarios y de mercado ha generado una situación de cosechas prácticamente nulas en muchas zonas, poniendo en riesgo tanto la producción como la continuidad de toda la cadena productiva del piñón en España.
En una reciente entrevista en Vive! Radio Valladolid, nuestro gerente, Javier Román Lorenzo, analiza en profundidad esta crisis desde la perspectiva de quien trabaja cada día con el producto y con los agricultores que lo cultivan.
Uno de los principales problemas a los que se enfrenta el sector es la expansión de la chinche americana (Leptoglossus occidentalis), un insecto invasor que afecta a las piñas reduciendo o impidiendo totalmente la formación de piñones. Esta plaga ha provocado que la producción se desplome de manera alarmante en varias zonas productoras, llegando incluso a pérdidas de hasta el 80 % en los últimos años.
Además de las plagas, el cambio climático y sus efectos —con inviernos irregulares y veranos más secos y calurosos— está alterando el ciclo natural del pino piñonero, complicando aún más la recuperación de las cosechas.
Ante esta situación, varias administraciones públicas y organismos técnicos han puesto en marcha iniciativas para estudiar y controlar la presencia de la chinche y otras amenazas, así como para comprender mejor el fenómeno y diseñar medidas de manejo.
En Castilla y León y en otras regiones se han implementado labores de monitoreo en campo para conocer la evolución de la plaga a través de redes de alerta fitosanitaria y trampas específicas. Esto permite recoger datos sobre la presencia de Leptoglossus occidentalis y estudiar su ciclo biológico con mayor precisión, facilitando la toma de decisiones técnicas a medio y largo plazo.
Además, a nivel nacional existen grupos operativos que trabajan en sinergia con investigadores, técnicos y administraciones para desarrollar estrategias integrales que incluyan mejores prácticas forestales, estudios de eficacia de tratamientos y manejo de masas de pino piñonero con modelos que permitan su recuperación.
El piñón ibérico no es solo un producto agrícola más: es un fruto con un alto valor cultural, gastronómico y económico, especialmente en España. Su producción está ligada a miles de hectáreas de pinares mediterráneos, numerosos municipios rurales y a un oficio centenario que forma parte de nuestro patrimonio.
Además, su calidad organoléptica —la textura cremosa, el sabor característico— lo diferencia de otros piñones importados, lo que lo convierte en un producto premium en el mercado internacional.
En la entrevista, Javier Román Lorenzo aporta una visión cercana del impacto de esta crisis en el día a día de quienes dependen del piñón. Explica cómo esta situación ha obligado a muchas empresas, incluida la nuestra, a buscar alternativas y diversificaciones sin perder de vista el compromiso con el producto y con el campo.
La crisis del piñón es un ejemplo claro de cómo la agricultura y los productos tradicionales pueden verse afectados por cambios ambientales y biológicos. Pero también es una oportunidad para reforzar la colaboración entre el sector público, la investigación, los productores y la industria, buscando soluciones duraderas que permitan asegurar tanto la supervivencia del cultivo como el valor añadido que aporta al medio rural.



