La gastronomía tiene una capacidad especial para reunir a las personas. Y cuando además se celebra en un pueblo como Matapozuelos, se convierte también en una forma de poner en valor nuestro territorio, nuestras tradiciones y el talento de quienes forman parte de él.
El pasado 23 de julio, Matapozuelos acogió la segunda edición del Concurso de Croquetas Villa Gastronómica de Matapozuelos, una iniciativa impulsada por Sheila García Sanz que volvió a reunir a vecinos y participantes alrededor de uno de los platos más populares de nuestra gastronomía.
En esta edición participaron 32 personas particulares, que presentaron sus propuestas en dos categorías: croquetas clásicas y croquetas innovadoras.
En Piñones Román Lorenzo hemos querido formar parte de esta iniciativa desde nuestro papel como empresa vinculada al municipio y a su actividad gastronómica.
Nuestra participación tuvo una doble vertiente.
- Por un lado, colaboramos aportando productos para los premios que recibieron las personas participantes y ganadoras, junto con el resto de empresas y entidades colaboradoras.
- Pero hubo algo que nos hizo especial ilusión: formar parte del jurado de la categoría clásica.
Natalia Cernuda, en representación de Piñones Román Lorenzo, participó en la valoración de las diferentes propuestas junto a los demás miembros del jurado.
Una responsabilidad que disfrutamos especialmente porque nos permitió acercarnos a las recetas desde otra perspectiva: valorando no solo el resultado final, sino también el sabor y la elaboración de unas croquetas hechas con dedicación y, en muchos casos, con recetas familiares.
El concurso volvió a demostrar que la gastronomía puede mirar al mismo tiempo hacia la tradición y hacia la innovación.
En la categoría clásica, el primer premio fue para Paula, con una croqueta de jamón.
En la categoría innovadora, la ganadora fue Tamara, gracias a una original propuesta de pollo al curry.
Dos propuestas muy diferentes que representan precisamente las dos caras que el concurso quiso reunir: el respeto por las elaboraciones tradicionales y la capacidad de experimentar y crear nuevos sabores.
Para Piñones Román Lorenzo, participar en iniciativas como esta tiene un significado especial. Somos una empresa familiar de Matapozuelos, y nuestra historia está estrechamente vinculada al territorio en el que hemos crecido y desarrollado nuestra actividad.
Por eso creemos que el compromiso con nuestro entorno no consiste únicamente en desarrollar nuestra actividad empresarial, sino también en apoyar y participar en iniciativas que contribuyen a mantener viva la actividad de nuestros pueblos.
La gastronomía es cultura, pero también es encuentro, tradición, creatividad y economía local.
Y concursos como este ayudan a que todo ello siga formando parte de la vida de Matapozuelos.
Queremos agradecer a Sheila García Sanz, impulsora del concurso, su iniciativa y su esfuerzo por consolidar esta cita gastronómica, así como al Ayuntamiento de Matapozuelos y al resto de entidades y empresas colaboradoras.
Y, por supuesto, nuestra enhorabuena a las 32 personas participantes que hicieron posible esta segunda edición.
Desde Piñones Román Lorenzo estamos encantados de haber aportado nuestro pequeño granito de arena a una iniciativa que une gastronomía, tradición, creatividad y territorio.
Porque también creemos que una empresa familiar forma parte de la historia del lugar donde trabaja.
Y apoyar a nuestro pueblo también es una manera de seguir construyendo futuro.



