El sector del piñón está en grave crisis.
Después de generaciones trabajando el pinus pinea, ahora vemos que la producción desaparece campaña a campaña. Las toneladas de piñas recolectadas ha disminuido 90% ¿Y por qué?
El clima extremo, veranos asfixiantes e inviernos polares. El suelo del pinar se resiente y no es capaz de generar un entorno saludable para el pinus pinea.
Las plagas imposibles de erradicar por el momento. La oruga procesionaria, tan dañina para las personas y animales como para el árbol secando sus ramas y consiguiendo daños irreparables en los pinos más jóvenes. La plaga más preocupante es la del Leptoglossus Occidentalis, o Chinche Americana, que daña a la piña directamente echando a perder el piñón en sus primeras fases
La competencia desleal del piñón chino hacen del piñón ibérico un producto mucho más que gourmet, es algo ya prácticamente inalcanzable. A pesar de no tener ni punto de comparación ni en sabor, ni en color ni si quiera en aspecto, el piñón chino tiene un precio inmensamente menor, como producto de baja calidad que es comparado con el piñón ibérico.
Los robos, que durante años nos han acribillado, sufriendo hurtos en el pinar incluso a escasos metros de donde nosotros estábamos tirando piñas legítimamente.
¿Quién puede hacer algo? la respuesta es simple: TODOS. La administración estudiando y trabajando a pie de pinar, el sector luchando y apoyando por el producto y también los consumidores eligiendo en el lineal del supermercado este producto de tan alta calidad. Todos debemos aportar su granito de arena para salvar esta grave crisis. Sin apoyo, en breve espacio de tiempo hablaremos del piñón ibérico como un recuerdo de antaño.
Nosotros, desde Piñones Román Lorenzo seguiremos trabajando para auxiliar el piñón nacional en la medida que nos sea posible. Seguiremos llamando a puertas y yendo allí donde las piñas hayan salido adelante.
Ojalá pase pronto.



